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AMPLIACIÓN UNIVERSIDAD DE BARBASTRO

Las luces de la sala se atenúan, el silencio se empieza apoderar del espacio, susurros, crujidos del mobiliario, tensión y de repente, oscuridad. Se abre el telón. Un telón cerámico.

El proyecto nace de la fuerte relación con el edificio principal, siendo una prolongación del mismo, es por eso que se plantea una abertura porchada, que invite a entrar, donde los alumnos y profesores puedan resguardarse de la lluvia y del fuerte sol de verano, invitando a la charla y a relacionarse.

Entramos en el edificio.

Los núcleos de comunicación vertical y los aseos se aglutinan en los recovecos, aprovechando toda la superficie del solar pero dejando la planta lo más ordenada posible para tener una disposición diáfana y flexible. La escalera ubicada en un lugar estratégico cumple con la normativa de incendios evitando crear otra escalera secundaria. Un gran hall de entrada te recibe, aquí se exponen parte de la obra que se profundiza en el sótano, el cual mediante un patio inglés con vegetación recibe luz y ventilación, y es a través de este patio, por el cual se realiza un estrechamiento de la planta que produce una división entre el hall/sala de exposiciones y la librería, la cual mediante una gran puerta corredera permite su cerramiento total. Los pilares ubicados en el perímetro del edificio permiten una visión libre de obstáculos.

Aprovechando que la obra expuesta en hall nos ha gustado, preguntamos en información y nos invita a bajar al sótano por la escalera, que no pasa desapercibida desde la entrada.

Un espacio sobrio y neutro, hormigón en paredes techo y suelo son el cobijo de la sala de exposiciones, ideal para darle protagonismo al contenido, no al contingente. Una luz teñida de verde, entra por el patio ingles con frondosa vegetación, el mismo que comunica con la planta baja y con la planta primera.

El espacio que no se ve: la sala de instalaciones y un almacén de la obra. El techo de una altura de tres metros libres, permite el fácil movimiento de las obras.

Subimos arriba e intrigados con la exposición que acabamos de contemplar, nos acercamos a la librería, que habíamos visto antes desde la entrada. Otra vez una luz controlada tamiza de colores ocres y rojizos todo el espacio, cogemos un libro y lo ojeamos tranquilamente. Por la fachada, toda vidriada, se entreve a la gente discurrir con normalidad por la calle. Algún curioso asoma la vista por las rendijas del telón de ladrillos. Tranquilidad, respiro. Disfruto del momento hasta que el sonido de aplausos y vítores rompen mi ensimismamiento. Con curiosidad, nos asomamos otra vez al hall y ascendemos, escalón a escalón, hasta llegar a la primera planta donde nos sorprende un grupo de jóvenes visualizando una proyección.

 
 
 
Sala subterranea
 
 
 

En la planta primera, se mantiene la disposición diáfana y flexible de la planta baja. Un muro cortina, invita a la luz mientras que el telón cerámico, procura de privacidad y controla la fuerte luz de sol. El patio que lleva luz al sótano finaliza aquí, pero deja entrever lo que pasa en la calle y en las plantas inferiores.

Un chico joven, viendo la escena desde la escalera, se percata de nuestro asombro y nos explica que es parte de la facultad de la UNED y que allí se dedican a imagen y sonido. Con cierto orgullo se ofrece a enseñarnos lo que ocurre detrás de las cámaras en la planta superior, donde se esconde el estudio de televisión.

La planta del estudio de televisión sigue el esquema diáfano permitiendo un espacio de gran dimensión y de una altura de 6m como se requiere. Esto se consigue ubicando los camerinos cerca del núcleo de comunicaciones y colocando la consigna de equipos en la zona que antes ocupaba el porche y absorbiendo los pilares. En forma de altillo, encontramos la continuación de la consigna de equipos y otra sala de instalaciones.

Consideramos que ya ha llegado el momento aventurero del día y salimos del edificio, nada más salir vemos un imponente muro cortina con un rótulo que lee UNED. Mientras vamos hacía allí para solicitar más información nos volvemos a girar para contemplar el edificio, escenario de varias actividades, del cual acabábamos de salir. Pese a estar bañado por ese telón cerámico, entrevemos la actividad que se sigue desarrollando allí, ajena a nuestra presencia. Ahora me doy cuenta, cada planta tiene un aparejo diferente y da cobijo a una actividad diferente. El edificio se lee desde fuera.

Una piel cerámica permite la relación directa entre interior y exterior del edificio, utilizando ladrillo manual como aconseja el PEPRI, vamos jugando con la separación entre ladrillos de un aparejo tradicional. Este gesto nos permite además separarnos para llevar luz al patio y crear la zona porchada de entrada.

Mientras volvemos a casa, le voy dando vueltas en la cabeza a las emociones que me había transmitido el edificio. No sabía que con un material tan tradicional como el ladrillo se podía dar un toque tan tecnológico a un edificio.

Volveré.

 
 
 
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